COROIDITIS SERPIGINOSA

La  coroiditis serpiginosa debe su nombre al aspecto morfológico de la lesiones de fondo de ojo que aparecen en esta forma de uveítis posterior. Se trata de lesiones con aspecto heliocoidal que se inician alrededor del nervio óptico.

Suelen progresar de forma lenta  y avanzan a partir de un borde inactivo de lesiones previas. Dan en consecuencia una imagen  de “serpenteo” a través de la coroides (Figura 1). Cuando las lesiones progresan avanzan hacia la zona macular con la consiguiente pérdida de la agudeza visual. La enfermedad suele ser unilateral de inicio y si se afecta el ojo contralateral ésta se produce con el tiempo siendo el intervalo muy variable.

COROIDITIS SERPIGINOSA

Cuadro de coroiditis serpiginosa. La flecha negra muestra las nuevas lesiones que son activas. La flecha blanca señala las lesiones cicatriciales

Se trata de un tipo de uveítis que en la mayoría de los casos no se asocia a ninguna enfermedad sistémica. Se desconoce su mecanismo de producción especialmente en las formas que se ajustan a la descripción que hemos reseñado que sería la forma de presentación más clásica. Es probable que exista un mecanismo mediando por la inmunidad. Suele aparecer a partir de los 40-45 años y es más frecuente en hombres. En los últimos años cada vez con mayor frecuencia se detectan cuadros de coroiditis serpiginosa en los que las lesiones se localizan no sólo en la zona más posterior de la retina, sino en la zona periférica de forma simultánea y, al mismo tiempo, se acompañan de otros fenómenos inflamatorios como la presencia de células en la cavidad vítrea. En estos casos debe de descartarse su asociación a la infección por el bacilo de la tuberculosis.

Se recomienda en estos casos hacer un estudio  que incluya el test de mantoux y el de quantiferon. Estas pruebas diagnósticas permiten comprobar si el paciente ha tenido un contacto previo con el bacilo responsable de la tuberculosis y en consecuencia una infección latente. La hipótesis en estos casos es que el bacilo de la tuberculosis se localizaría a nivel del epitelio pigmentado de la retina causando el proceso inflamatorio a nivel de la coroides.

El tratamiento debe incluir el uso de corticoides por vía oral en una primera fase. En los casos que se afecta el segundo ojo recomendamos asociar tratamiento inmunosupresor a los corticoides. Si se demuestra un cuadro ocular compatible con infección latente tuberculosa como se ha descrito con anterioridad y con positividad a los test de mantoux y quantiferon recomendamos asociar tratamiento antituberculostático por un período de 9-12 meses.

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