El edema macular diabético es la primera causa de pérdida visual en el paciente diabético con retinopatía. Consiste en el acúmulo de fluido en las capas internas y externas de la retina a nivel de la zona macular, lo que causa una degeneración progresiva de las células responsables de la visión: los fotorreceptores. Estas células fundamentalmente los conos se concentran en la zona más central de la mácula que se denomina fóvea. Los síntomas que produce el edema macular es la pérdida de visión y en ocasiones la distorsión de la visión.

 edema macular diabético

Figura 1: OCT que muestra edema en zona macular. Flecha señala espacios quísticos

El edema macular diabético es más frecuente en el diabético afecto de diabetes tipo 2, en comparación con la tipo 1. Una parte importante del tratamiento debe dirigirse al control metabólico y al tratamiento de los factores asociados. Entre estos factores se encuentra el control de la presión arterial y de los lípidos. El control metabólico se basará en la optimización de las cifras de glicemia y hemoglobina glicada,  así como los hábitos de vida: dieta, ejercicio…

El diagnóstico se basa en la tomografía de coherencia óptica (OCT). Dicho examen se trata de una exploración no invasiva (no requiere ninguna inyección de colorante) y reproducible (Figura 1). Permite controlar y monitorizar la respuesta a los diferentes tratamientos. En la actualidad hay también disponibles nuevos sistemas de OCT que permiten el estudio de las capas más profundas de la retina y la coroides.

Figura 2:  Paciente que ha recibido tratamiento con implante de dexametasona (flecha)

Figura 2:
Paciente que ha recibido tratamiento con implante de dexametasona (flecha)

El tratamiento del edema macular diabético se basa inicialmente en un diagnóstico precoz. En casos incipientes sin engrosamiento de la fóvea, el tratamiento con fotocoagulación laser sigue siendo una buena opción terapéutica. En los casos que el edema afecta la zona foveal de forma significativa, disponemos en la actualidad,  de dos líneas de fármacos en inyección intravítrea: los inhibidores del VEGF y los corticoides. Entre los  anti VEGF hay dos que tienen indicación aprobada y en consecuencia puede ser utilizados: el ranibizumab (Lucentis®) y el aflibercept (Eylea®). No obstante requieren un número significativo de inyecciones al año: unas 8-9. El corticoide con indicación para el tratamiento de la enfermedad es la dexametasona (Ozurdex®) que  tiene la ventaja de tratarse  de un implante  con lo que requiere un menor número de inyecciones anuales (2-3  implantes/anuales) (Figura 2). Ambas líneas de fármacos han constituido un gran avance en el tratamiento del EMD.

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